Peregrinaciones
Una gran misión evangelizadora: María sale al encuentro de su pueblo
Este centenario de la Coronación Canónica no quiere ser únicamente un recuerdo agradecido del pasado, sino sobre todo un tiempo de gracia para el presente y un impulso de fe para el futuro. Por eso, en el corazón de esta celebración late una gran misión evangelizadora: la Virgen de la Fuensanta, coronada hace cien años por el amor de su pueblo, vuelve a caminar hoy por sus caminos para renovar la esperanza, despertar la fe y conducirnos a Cristo.
Porque María no es una imagen inmóvil, sino una Madre viva. Y una madre no espera: sale al encuentro. En este centenario, la Fuensanta se hace peregrina, como en el Evangelio cuando María fue aprisa a visitar a Isabel (cf. Lc 1,39). Su presencia misionera quiere ser un signo claro de que Dios sigue visitando a su pueblo.
Esta misión se desarrollará en tres grandes momentos, que abarcarán el territorio y el corazón espiritual de la diócesis y de la ciudad de Murcia.
Primer momento: del 20 de abril al 14 de junio
Visita a las parroquias de los pueblos y pedanías de la ciudad de Murcia
En la primavera de este año jubilar, la Virgen peregrinará a las parroquias de los pueblos y pedanías que forman el entramado vivo de la ciudad de Murcia. Será un tiempo especialmente hermoso para fortalecer la fe de las comunidades más cercanas, para renovar la vida parroquial y para recordar que la Iglesia está llamada a ser hogar y fuente en medio de cada barrio y cada pueblo.
La Fuensanta se hará presente en la vida cotidiana de tantas familias, ancianos, jóvenes y niños. Su visita quiere ser una llamada a volver a lo esencial: la oración, los sacramentos, la reconciliación, la fraternidad y la alegría del Evangelio.
Segundo momento: del 5 al 18 de octubre
Misión en algunos municipios de la Vega Media del Segura y pedanías del Campo de Murcia
En el mes de octubre, tiempo tradicionalmente misionero en la Iglesia, la misión se abrirá a nuevos horizontes: algunos municipios de la Vega Media del Segura y varias pedanías del Campo de Murcia recibirán la visita de la Virgen.
Será un signo profundamente pastoral: María atraviesa los campos, las huertas, los pueblos, llevando consigo la ternura de Dios. Allí donde la vida a veces parece más dispersa, donde las distancias pueden ser mayores, la Madre se acerca para unir, convocar, consolar y recordar que la fe es un tesoro compartido.
Esta etapa misionera quiere ser también una invitación a la comunión entre parroquias, a la unidad de la Iglesia diocesana, y a la responsabilidad evangelizadora de todos los bautizados.
Tercer momento: Cuaresma de 2027, del 12 de febrero al 15 de marzo.
Misión en las parroquias de la ciudad de Murcia
La misión culminará en la Cuaresma de 2027, un tiempo litúrgico especialmente propicio para la conversión, el retorno a Dios y la renovación interior. La Virgen visitará entonces las parroquias de la ciudad de Murcia, llevando su llamada maternal a un encuentro más profundo con Cristo.
En un tiempo marcado por tantas formas de cansancio espiritual, indiferencia o pérdida del sentido de Dios, esta misión cuaresmal será como una gran invitación a abrir de nuevo el alma a la gracia. María vendrá como fuente de misericordia, como Madre que nos conduce al perdón, al silencio, a la cruz fecunda y a la esperanza pascual.
Este tiempo será como una gran invitación de la Virgen a que todos los murcianos participemos del gran acontecimiento de su centenario, como pueblo unido que celebra la gran fiesta de su madre la Virgen de la Fuensanta.
Importancia espiritual y pastoral de la misión
Esta gran misión evangelizadora no es un simple recorrido devocional: es un verdadero acontecimiento eclesial. En ella, la Virgen nos recuerda que la fe no se guarda, sino que se anuncia; que la Iglesia no se encierra, sino que sale; que el Evangelio no es un recuerdo, sino una presencia viva.
La misión quiere ser:
- una llamada a la renovación espiritual de las comunidades,
- una oportunidad de reconciliación y regreso a los sacramentos,
- un impulso para una Iglesia más misionera y unida,
- un signo de esperanza para los alejados, los heridos y los que buscan,
- una coronación interior: que María reine verdaderamente en las almas.
Bajo el lema “Reina de nuestras almas”, esta misión nos invita a dejar que María visite también lo más profundo de nuestra vida, para conducirnos al único Señor: Jesucristo.
Que este centenario sea, así, un tiempo en el que Murcia entera pueda escuchar de nuevo, con corazón sencillo, la voz del Evangelio, de la mano de la Virgen de la Fuensanta.