Un año de gracia

Jubileo e indulgencia plenaria

A partir del 19 de abril de 2026, coincidiendo con el tercer domingo de Pascua, fecha en que este año celebraremos el XCIX aniversario de la coronación de la Virgen de la Fuensanta, se dará comienzo a un tiempo santo que culminará con la gran celebración del Centenario de la Coronación Canónica de la Virgen de la Fuensanta, quiere ser para toda la Iglesia de Murcia un verdadero año de gracia. No se trata únicamente de una conmemoración histórica, sino de un tiempo providencial en el que el Señor, por intercesión de su Madre, vuelve a visitar a su pueblo con una abundancia especial de misericordia.

La celebración del centenario ha sido enriquecida con el don del Jubileo, concedido por la Santa Sede, como signo de comunión con la Iglesia universal y como llamada a vivir este acontecimiento con profundidad espiritual. El jubileo es siempre una invitación a abrir de nuevo el corazón a Dios, a dejarnos reconciliar, a renovar la fe y a redescubrir la alegría del Evangelio. Es un tiempo favorable en el que la Iglesia ofrece a sus hijos un camino de conversión y esperanza.

El don de la indulgencia: misericordia que renueva

En el marco de este jubileo, se concede también la posibilidad de obtener la indulgencia plenaria a quienes participen en las celebraciones y peregrinaciones jubilares con las debidas disposiciones espirituales. Este don, lejos de ser un privilegio externo, es una expresión concreta de la misericordia de Dios, que quiere sanar hasta las raíces más profundas del pecado y renovar plenamente el alma. Como enseña la Escritura:

“Ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación” (2 Co 6,2).

Para recibir este don jubilar es necesario vivirlo como un verdadero acto de conversión: acercarse al sacramento de la reconciliación, participar en la Eucaristía, orar por las intenciones del Santo Padre y realizar con fe las obras jubilares propuestas.

Una coronación interior

Este centenario quiere ser, ante todo, una llamada a una coronación más profunda que la exterior: que María sea realmente Reina de nuestras almas, porque Cristo reina en nuestra vida. Que este año jubilar sea para todos un tiempo de retorno a Dios, de purificación del corazón, de esperanza renovada y de compromiso cristiano.

Bajo la mirada maternal de la Virgen de la Fuensanta, la Iglesia nos invita a vivir este centenario no solo como una fiesta, sino como un camino espiritual que deje fruto: una fe más viva, una caridad más generosa y una vida más centrada en Jesucristo.

Oración jubilar

Dios y Padre Nuestro, fuente de toda gracia y bendición, Tú que elegiste a María como Madre de tu Hijo y Reina del cielo, te damos gracias por habérnosla dado también como Patrona y Consuelo de esta ciudad y de su huerta fecunda. 

Te bendecimos por los cien años de amor desde que la Iglesia impuso aquella corona a su imagen santísima, y por todos los favores que, por su intercesión, has derramado sobre tu pueblo murciano en tiempos de paz y también de tribulación. 

Mira con bondad a quienes peregrinamos hacia ti, y por la oración de la Virgen de la Fuensanta, haz que florezca nuestra fe, que brote el agua viva de tu Evangelio y que la Iglesia de Murcia sea fuente de misericordia para los sedientos. 

Virgen Santa de la Vega, Reina de nuestras almas, míranos con ternura desde tu camarín y llévanos siempre a Jesús. Amén.